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Lo que suceda con los arrendamientos rurales la próxima campaña es clave, considerando que en la Argentina entre un 50 y un 60% de los cultivos se hacen sobre superficie arrendada.

Mayores posibilidades para arrendar

“Va a haber mayores posibilidades para arrendar. La campaña pasada, fuera de la zona núcleo, la gran mayoría de los alquileres eran a porcentaje. Casi no se alquilaba con pago fijo a quintales. Este año va a haber más diversidad: contratos a porcentaje, contratos con una parte de pago fijo y otra a resultado y contratos directamente a pago fijo“, afirma Roberto Frenkel Santillán, de la inmobiliaria Bullrich campos. Otro aspecto que es de esperar que cambie es el planteo. La campaña que pasó, los arrendatarios evitaron alquilar campos para maíz y se volcaron a un cultivo más rentable como la soja. Narciso Vivot, de la inmobiliaria rural Elizalde, Garrahan & Cía, cree que con la quita de retenciones habrá un mayor porcentaje de alquiler de campos para maíz. “La última campaña muchos dueños tuvieron que ponerse firmes para que los arrendatarios incluyeran maíz en sus planes de siembra”. Frenkel Santillán piensa que también habrá más alquileres de campos para hacer trigo. “Antes se sembraba cebada para no tener problemas con los ROE [Registro de Operaciones de Exportación]. Ahora se va a alquilar para hacer trigo, también cebada y maíz. Se vienen cambios significativos en los planteos”, anticipó Santillán. Directivos de un grupo agropecuario que alquila grandes superficies en el sur de Córdoba, confiaron a LA NACION que estiman que las condiciones ofrecidas a los dueños de los campos mejorarán un 20%, aunque precisaron que no volverán los generosos pagos en quintales fijos que se daban hasta hace tres años. “Para eso va a ser necesario que venga plata de afuera“, dijo un ejecutivo.

Escenario de los arrendamientos

Lo cierto es que más allá de algunos cambios en las formas de pago del alquiler y en los cultivos a implantar, el escenario de los arrendamientos está aún muy sensible a algunos factores clave. Federico Bert, líder de investigación y desarrollo de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), considera que si bien hay una situación de mayor estabilidad, mucho van a influir en los alquileres el costo de los insumos, del transporte, de las labores y el precio internacional de las commodities. “Si no hay un aumento significativo de los costos, es de esperar que el interés por los alquileres aumente“, asegura Bert. Pablo Berceche, de la inmobiliaria Álzaga Unzué y Cía, sostiene que ya se percibe una mejora en las condiciones de negocio de los alquileres, pero que en gran medida la liquidez de los arrendatarios dependerá de los resultados de la cosecha pendiente. Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural Argentina, rescata este “mejor clima de negocio para los alquileres agrícolas”, más aún cuando se viene de dos campañas consecutivas muy negativas. Para Ambrosetti, los alquileres ofrecidos a los dueños de los campos bajaron un 20% la campaña pasada y habían retrocedido un 15% la anterior. Según una encuesta hecha a productores de Aacrea, en la campaña 2014 15 el 21% de los encuestados redujo el área arrendada, mientras que en 2015/16 el 42 por ciento tomó la misma decisión. La compañía agropecuaria Lartirigoyen arrendaba hasta 2014 dos establecimientos que dejaron de ser viables para agricultura. Ante esa situación optaron por transformarlo en un arrendamiento para ganadería. “Hoy hay más interés en alquilar campo para ganadería que para agricultura”, dice Pedro Nordheimer, especialista en negocios inmobiliarios rurales. En lo que respecta a agricultura hay más entusiasmo con las nuevas medidas pero aún no vimos resultados concretos.

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El anuncio sobre retenciones fue tomado como un día histórico para el campo. Podría crecer al menos 30% la siembra de trigo por el anuncio y un porcentaje similar el maíz.

Origen: fyo

Por el efecto “elecciones presidenciales” se generó un interesante aumento del 16% en los márgenes brutos medidos en dólares por hectárea.

Origen: | fyo

A partir del 10 de diciembre, el nuevo Gobierno enfrentará una situación más que compleja. Y no sólo se trata del frente interno sino, también, del exterior. El rezago cambiario, que además de la industria para exportación tanto afectó al agro y a las economías regionales, no podrá sostenerse más tiempo por la tremenda escasez de dólares. Las reservas internacionales en dólares de libre disponibilidad, para esa fecha, apenas llegarán a u$s 10.000 millones. El problema se agrava por la precaria situación fiscal, plasmada en un déficit de aproximadamente cinco puntos del PBI. Éste es el postre de varios años -más precisamente, desde 2011- de políticas keynesianas fiscales y monetarias expansivas.

A su vez, la economía de China, como gran importador mundial de commodities y, por ende, formador de precios agrícolas a través de la demanda, continúa ralentizándose. Es cierto que sus autoridades hablan de un crecimiento anual en torno al 7% como consecuencia del cambio de modelo, ahora, de más consumo interno mediante instrumentos keynesianos. Sin embargo, las expectativas generales no coinciden con tal ratio, al sospechar que, finalmente, experimentará una tasa mucho menor.

El otro gran factor externo proviene de Brasil. El giro de los términos de intercambio lo llevó a un impresionante shock devaluatorio, en torno al 70% anual, con un fuerte aumento de la tasa de interés de referencia y ajuste fiscal. Así, la actividad y el consumo se contrajeron a niveles ya olvidados por la sociedad vecina.

Con tal cuadro, el nuevo Gobierno enfrentará una crisis cambiaria de magnitud -si es que no se presenta antes- que impondrá la necesidad de un importante flujo de inversiones mediante la negociación con los fondos buitre y el regreso a las normas internacionales.

Gradualismo vs Shock

Los dos candidatos hoy hablan de gradualismo. Es cierto. Pero, en realidad, no será fácil de aplicar. Todo lo contrario. Gane quien gane, lo más probable es que el shock supere al gradualismo. La historia económica avala tal presunción. Desde 1983, los gobiernos que pretendieron aplicar una política gradualista finalizaron en un shock. ¿Acaso no fue así con Alfonsín, Menem y De la Rúa? El mercado, a resultas de las expectativas de la sociedad, suele adelantarse y, finalmente, imponerse a los deseos de los políticos.

Obviamente, una devaluación eleva la rentabilidad del agro pampeano y de las economías regionales, y genera dólares frescos para el país. En definitiva, los granos retenidos, fundamentalmente los de la soja, pueden salir con facilidad a partir de diciembre próximo. Además, la propia urgencia en aumentar las exportaciones debería flexibilizar -si no eliminar, para el caso de Macri- las restricciones al comercio. La posibilidad no sólo es positiva para el maíz y el trigo, también lo es para la carne vacuna. 

Los candidatos proponen eliminar los derechos de exportación, salvo los dirigidos al complejo sojero, a fin de elevar la competitividad externa. Pero como están las cosas, resulta difícil creer que se haga eso. Cuando se produce un shock devaluatorio, urge amortiguar las subas de precios de los alimentos y elevar los ingresos públicos para establecer programas de ayuda social que disminuyan la distribución regresiva de la torta. Y la experiencia dice que suele recurrirse a ellos para tal fin. Fácil de implementar (de hecho ya están), fácil de cobrar.

Como vemos, el agro debería apostar -aun con derechos de exportación- a una mejora en su cuadro económico general.

Origen:  | fyo

Según la Consultora Ledesma, el valor en puerto de una tonelada de soja (un promedio de u$s 350) tras restarle los derechos de exportación (35%) multiplicado por el tipo de cambio oficial ($ 9,05) y deflactado el índice de precios se ubicaba en junio en 0,61. Ese índice es 40% inferior al promedio registrado entre 2002 y 2015 y 15% inferior al promedio entre 1993 y 2001. “Está casi al mismo nivel que en 1999-2001, cuando los productores primarios quebraron en forma masiva y el sector agropecuario dejó de ser sujeto de crédito para el sistema financiero. La diferencia con 2001 es que hoy, gracias a la tecnología, los rindes son más altos”, dijo Caamaño Gómez.  “Sólo muy buenos rindes asociados a un buen clima pueden dar sustentabilidad a a esa situación. Más aún, si consideramos que los precios internacionales de los commodities van a seguir bajando por la desaceleración de China y el fortalecimiento del dólar“, agregó.

Planes para la próxima campaña

La caída en el índice muestra el fuerte descenso de los precios internacionales, ya que hace dos años la tonelada de soja rondaba los u$s 550 y en 2009 tocó un máximo de u$s 600, que se combinó con la estabilidad del tipo de cambio nominal, las retenciones y la suba de costos

 | fyo.

A raíz de las distorsiones en los mercados de trigo y maíz, la entidad solicitó un estudio legal al Centro de Estudios de Derecho Administrativo de la Universidad Católica (UCA) de Rosario que determinó que el control oficial del mercado es inconstitucional. A esto se agrega, según Guillamet, que es violatorio de las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). El sistema fue defendido por el oficialismo como forma de proteger la mesa de los argentinos, pero desde la entidad aseguran que con los mercados abiertos, nunca faltó maíz o trigo para el consumo interno. En los hechos, el mecanismo funciona también como un contenedor de los precios, que se desacoplan así con los valores externos. Es tras la caída de los precios internacionales de los granos desde su techo histórico, en 2008 y 2009, que las entidades se preocupan más por las distorsiones que dicen que esta norma genera, a partir de que hay mucho menos margen de rentabilidad o, incluso, los productores cosechan sin recuperar la inversión. El Centro de Corredores, por tanto, demandó que se derogue la RG 543 y haya “mercados abiertos durante todo el año, sin cupos, cuotas, ni restricciones de ningún tipo, garantizando la libre competencia entre las partes“. En sintonía con estas declaraciones, Guillamet manifestó tiempo atras en dialogo con fyo: “No podemos permitir que ‘Papá Estado’ nos diga qué precio ponerle a nuestra producción”.

vía  | fyo.

En la rueda de hoy la soja registró grandes caídas, por la mejores condiciones climáticas. De este modo la posición Agosto 2015 ajustó en US$ 352,9 luego de caer US$ 11,3; mientras que la posición ​Noviembre 2015 cerró en US$ 345,4 con una merma de 11,6 dólares. El pronóstico de clima seco mejora las perspectiva de rendimientos en el Medio-oeste generando una gran presión en la posición de cosecha que se redujo en un 3,3%. Los analistas de mercado esperan que haya aumentado en 1% la condición de los cultivos que reportará el USDA el día de mañana. Además los fondos de inversión liquidaron una cantidad de contratos considerables en vista a los nuevos fundamentos del mercado.

 | fyo.

El mercado climático está impactando a pleno en los valores de los granos. Las perspectivas de rendimiento de maíz y soja han mejorado ya que el clima fue más seco la semana pasada, y los pronósticos van por el mismo camino.

Sin embargo, es necesario poner el foco en que la incertidumbre persistirá. Todavía falta el llenado de granos en maíz, y en soja la formación de vainas y el llenado de las mismas, procesos que requieren humedad y temperatura adecuados. Al contar con tanta reserva de humedad, el problema difícilmente venga por sequía, pero podría venir por nuevas lluvias.  Por otro lado la gran duda es cuánto daño habrán hecho las condiciones excesivamente húmedas en el desarrollo inicial de cultivos y cuál es el potencial de recuperación de los mismos. Algunos comentarios que nos llegan indican que los cultivos están respondiendo muy bien, y de allí la baja de precios de la semana pasada, pero hasta que no entren las cosechadora es muy difícil saberlo.

La demanda, en el foco de la tormenta

Por otro lado también la demanda está en el foco de la tormenta. La misma ha sido muy potente en la campaña que termina. La duda está en el año comercial que inicia. El USDA (Departamento de Agricultura de EE.UU.) presupuestó que no crecería en soja, y en maíz que tendría un aumento moderado. Y en lo que estamos viendo por ahora, esas proyecciones se darían, ya que en soja por ejemplo el acumulado de ventas para campaña nueva está a la mitad del año pasado y es el arranque más lento en seis años. De todas formas esto recién inicia y habrá que estar expectantes.  Ahora bien, la volatilidad del mercado de granos es algo que todos los años vemos. Lo importante es lo que hacemos con esa volatilidad. Cuando los especuladores le meten prima climática a los precios, hay que aprovechar y vender. Sin embargo, siempre tenemos la duda de “hasta dónde llegarán”. Pero los especuladores no actúan a tontas y a locas, en realidad descuentan información que todos vemos en el mercado, y ya veníamos marcando que en estos precios “algo hay que hacer”. Vender y cubrirse a la suba con CALL o poner seguros de precio mínimo con PUT. Y de hecho el volumen de ventas se activó.

 | fyo.

4 qq S1 3qq G 12qq M (Sur Cordoba)

La ecuación de la agricultura es sumamente compleja. Hay factores concurrentes que hacen que los costos en dólares sean muy altos, entre ellos al elevado precio del gasoil que afecta a las tarifas de fletes y de laboreos; una altísima carga impositiva, que afecta financieramente a los productores al generarse saldos irrecuperables (en el caso del IVA) y pagos a cuenta (en Ganancias) además de retenciones y percepciones; todo esto en un contexto de retraso en el tipo de cambio. En la parte de la ecuación que conforma el ingreso, los precios de los granos, están en baja ante excedentes de oferta. Estos precios están recortados en la Argentina por elevados derechos de exportación (retenciones) que fueron impuestos en un contexto de precios altos para los commodities, y un tipo de cambio que no estaba rezagado como lo está hoy. Adicionalmente, la imposición de cupos en el mercado de exportaciones mediante permisos, que se vienen emitiendo para un volumen de granos que es inferior al saldo exportable, genera saldos excedentes, especialmente en trigo y maíz. Estos excedentes eliminan la competencia entre la exportación y el consumo interno, que ofrecen al productor precios que están muy por debajo del precio de paridad de exportación (o FAS teórico, que ya tiene descontadas las retenciones), determinando de esta forma un descuento adicional.

Números cierran con rindes altos

Con precios bajos y costos altos, la ecuación sólo cierra si se obtienen rindes altos. Pero los campos tienen un techo productivo determinado por el suelo y el clima de cada zona. La proyección actual determina que no será posible obtener en algunos cultivos los rindes necesarios para cubrir todos los costos.

Los rindes de indiferencia que es necesario alcanzar para cubrir el total de costos en siembras en campo propio son de:

  • 60 qq/ha en trigo
  • 24 qq/ha en soja de 2ª
  • 107 qq/ha en maíz
  • 26 qq/ha en girasol
  • 35 qq/ha en soja de 1ª

En campo arrendado, en tanto, para los precios y costos proyectados, los rindes de indiferencia son de

  • 60 qq/ha en trigo
  • 23 qq/ha en soja de 2ª
  • 95 qq/ha en maíz
  • 23 qq/ha en girasol
  • 31 qq/ha en soja de 1ª

Para ambas situaciones a proyección es de quebranto general para los rindes medios que se obtienen en esta zona. Casi no se sembró trigo, y la mayor parte de los campos está sin arrendar. El factor de ajuste es el precio de arriendo (que puede incluso ser más bajo). El quebranto es mayor en campo propio que en campo arrendado, en vista de la elevada incidencia de los costos fijos o de estructura.

Situación inviable

El agro está ante una ecuación inviable. La única solución pasa por la eliminación de retenciones en trigo, maíz y girasol, y una baja en las alícuotas de soja. Es necesario eliminar los cupos de las exportaciones y liberarlas, a fin de que ingresen divisas y se eliminen las distorsiones comerciales.

 | fyo.

La oleaginosa proyecta costos de producción de casi 21 qq/ha con los precios actuales y sin considerar gastos de estructura y de alquiler.

Los costos proyectados para la campaña 2015/16 en campos propios encienden una alerta entre los productores. Solo para producir se necesitan aproximadamente 460 U$S/ha y adquiere relevancia el gasto en estructura, lo que depende de cada explotación. Los cálculos se están haciendo con rindes promisorios de 35 a 40 qq/ha con la esperanza de que el clima prometa una segunda bendición; de lo contrario, se entraría en la zona de márgenes negativos. Cuando a estos costos se les suma el alquiler, condición en la que se encontrará mayormente el cultivo de soja, la ingeniería en la producción y la gestión de la empresa toman relevancia. Y allí queda atrás “el cultivo fácil de producir”. Los agrónomos insisten en la importancia de la fertilización en el rinde y el manejo eficiente de agroquímicos, ya que la reducción del paquete tecnológico para ahorrar no sería la solución.

vía  | fyo.