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Tag Archives: Acuerdos

Durante la Cumbre los líderes dijeron cosas maravillosas, pero en los debates demostraron mantener su mezquindad de siempre. EE.UU. y China emiten el 45% de los gases de efecto invernadero y sumados a Europa, Rusia, India y Japón, llegan casi al 70%. La Cumbre climática se empantanó al discutirse cómo se indemniza el daño causado y cómo se financia el paso hacia las energías renovables. Todos saben que el Senado norteamericano con mayoría republicana nunca le aprobará a Obama indemnizar los daños causados.Por ello es preocupante el fingido optimismo que se trata de instalar sobre el denominado “Acuerdo de París”, en el cual no aparecen siquiera nombradas las palabras “combustibles fósiles”, “petróleo” y “carbón” y la fenomenal deuda climática del norte hacia el sur brilla por su ausencia. Por su parte, Argentina llegó a esta cumbre sin haber promovido un debate serio sobre el proyecto energético nacional y el cambio de nuestra matriz energética, cuyo 90% son energías fósiles. Su plan estaba a contramano de la tendencia de la COP21, que es reducir la producción y consumo de hidrocarburos, y proponía explotar el petróleo no convencional en Vaca Muerta con la técnica del fracking, -más costosa, de poca vida útil y más contaminante- y la construcción de tres megahidroeléctricas, tres centrales nucleares y una central a carbón. Para hacerla viable, el gobierno de Cristina fijó el precio del barril en u$s 77 que encareció toda la economía. Caso único en el mundo: hoy el barril vale u$s 37 y la diferencia de u$s 40 es subsidiada por los consumidores de combustibles. Las corporaciones petroleras con el 83% del mercado nacional reciben anualmente lo que nos costo YPF, mientras las economías regionales agonizan. Argentina tiene una potencialidad enorme para desarrollar las energías renovables. El costo sumado de las centrales nucleares, megarrepresas hidroeléctricas y la central a carbón superaría los US$30.000 millones. Con esos recursos podrían instalarse 13.300 MW de energía eólica, lo que equivale al 43% de la generación eléctrica argentina, o podrían generar 12.200 MW de energía fotovoltaica para abastecer a más de 15 millones de hogares o 5.400 MW de energía solar termoeléctrica equivalente a siete plantas nucleares como Atucha II generando electricidad las 24 horas del día toda la semana y sin dejar residuos nucleares. Durante mi estadía en la Cumbre expuse las ideas básicas de nuestro proyecto “Argentina 2050-100% Energías Renovables” que garantiza la producción de energía para autoconsumo; y expone premios y beneficios impositivos para la generación o autogeneración de energía demostrando que las energías renovables 100% pueden financiarse con capital privado y público. La crisis de la civilización del petróleo exige cambiar hábitos de vida para avanzar hacia la civilización de los Derechos de la Naturaleza. ¿Hasta cuando vamos a aceptar que la Naturaleza siga siendo considerada una mera mercancía y no un sujeto de derecho con las protecciones de cualquier persona jurídica? Quizás no exista una causa mayor desde la Declaración Universal de los Derechos del Hombre que luchar por los Derechos de la Naturaleza.Fernando Pino Solanas. Senador nacional

Origen: Clarin

El pleno de la XXI Conferencia sobe el Cambio Climático aprobó, este sábado, el acuerdo final producido por la COP21, para contener el calentamiento global.

1. El objetivo central del documento es que la temperatura no aumente más de dos grados centígrados, a nivel mundial, para fines de este siglo. Más aún, los países firmantes se comprometieron a llevar a cabo todos los esfuerzos necesarios para que no se incremente más 1,5 grados. 2. Forma legal: El acuerdo adoptado es legalmente vinculante pero no la decisión que lo acompaña ni los objetivos nacionales de reducción de emisiones. No obstante, el mecanismo de revisión de los compromisos de cada país sí es jurídicamente vinculante para tratar así de garantizar el cumplimiento. 3. Reducción de emisiones: 187 países de los 195 que forman parte de la Convención de cambio climático de la ONU han entregado compromisos nacionales de lucha contra el cambio climático que entrarán en vigor en 2020 y se revisarán al alza cada cinco años. Los países que no lo han hecho deberán presentarlos para poder formar parte del acuerdo. Cada Estado se compromete a tomar las medidas necesarias para cumplir lo que dice en su contribución, y los que quieran podrán usar mecanismos de mercado (compraventa de emisiones) para cumplir sus objetivos.

4. Revisión: Los países revisarán sus compromisos al alza cada cinco años, con la idea de ir aumentando la ambición con el tiempo para asegurar que se alcanza el objetivo de mantener la temperatura “muy por debajo” de dos grados. 5. Cumplimiento: No habrá sanciones, pero habrá un mecanismo transparente de seguimiento del cumplimiento para tratar de garantizar que todo el mundo hace lo prometido, y que advierta antes de que expiren los plazos si los países van o no por la senda del cumplimiento.  6. Meta a largo plazo: Las naciones se proponen que las emisiones toquen techo “tan pronto como sea posible”, reconociendo que esta tarea llevará más tiempo para los países en desarrollo, y que se efectúen reducciones rápidas a partir de ese momento. Además, los países se comprometen a lograr “un equilibrio entre los gases emitidos y los que pueden ser absorbidos” en la segunda mitad de siglo, lo que viene a suponer cero emisiones netas, o dicho de otro modo: no se pueden lanzar más gases que los que el planeta pueda absorber por sus mecanismos naturales o por técnicas de captura y almacenamiento geológico.

7. Financiación: El acuerdo dice que los países desarrollados “deben” contribuir a financiar la mitigación y la adaptación en los Estados en desarrollo, y anima a otros países que estén en condiciones económicas de hacerlo a que también aporten voluntariamente. La intención de financiar debe ser comunicada dos años antes de transferir los fondos, de manera que los países en desarrollo puedan hacerse una idea de con qué montos cuentan.  Las naciones ricas deberán movilizar un mínimo de 100.000 millones anualmente desde 2020 para apoyar la mitigación y adaptación al cambio climático en los países en desarrollo, así como revisar al alza esa cantidad antes de 2025. 8. Pérdidas y daños: El texto reconoce la necesidad de poner en marcha el “Mecanismo de Pérdidas y Daños” asociados a los efectos más adversos del cambio climático, pero no detalla ninguna herramienta financiera para abordarlo.

Entrada en vigor

9. Adopción: Tendrá lugar en una ceremonia de alto nivel en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, el 22 de abril de 2016. 10. Entrada en vigor: El nuevo acuerdo entrará en vigor cuando al menos 55 partes, que sumen en total el 55% de las emisiones globales lo hayan ratificado.

Origen: | CNNEspañol.com

James Hansen, el científico de la NASA que alertó hace tres décadas sobre los riesgos del cambio climático en el Congreso, ha calificado el Acuerdo de París como “un fraude y una farsa”. Desmarcándose del tono de celebración entre los líderes políticos, en declaraciones a ‘The Guardian’, Hansen cuestionó el contenido del acuerdo de 31 páginas alcanzado en París como “una suma de palabras y de promesas, sin acciones concretas”. “El acuerdo es una excusa que tienen los políticos para poder decir: tenemos una meta de dos grados e intentaremos hacerlo mejor cada cinco años”, declaró Hansen, que criticó el hecho de que el texto no mencione siquiera por su nombre al auténtico causante del problema: las energías fósiles”. “Mientras los combustibles fósiles sean los más baratos, los vamos a seguir quemando”, añadió Hansen, que a su paso por París defendió la necesidad de gravar el petróleo, el carbón y en menor medida el gas: “No lo llamaría impuesto del carbono porque eso asusta a la gente, pero los grandes contaminadores tienen que pagar”. Hansen destacó que el acuerdo, que insta a los 196 países firmantes a alcanzar el “pico” de emisiones “lo antes posible”, no establece un objetivo claro ni fija un calendario o una meta en el horizonte.

avanza para lograr cerrar un acuerdo global de lucha contra el cambio climático. Laurent Fabius, el ministro francés de Exteriores y presidente del encuentro, ha explicado que el nuevo borrador, presentado este jueves, supone “un progreso” aunque todavía quedan puntos conflictivos por cerrar, como las diferentes responsabilidades que tendrán que asumir los países ricos y pobres y la financiación.

Origen:  – RTVE.es

Origen: | Getty Images

Origen: | Getty Images

By Ban Ki-Moon / For the Herald – For the nearly nine years that I have been Secretary-General, I have travelled the world to the front-lines of climate change, and I have spoken repeatedly with world leaders, business people and citizens about the need for an urgent global response Why do I care so much about this issue? First, like any grandfather, I want my grandchildren to enjoy the beauty and bounty of a healthy planet. And like any human being, it grieves me to see that floods, droughts and fires are getting worse, that island nations will disappear and uncounted species will become extinct. As His Holiness Pope Francis and other faith leaders have reminded us, we have a moral responsibility to act in solidarity with the poor and most vulnerable who have done least to cause climate change and will suffer first and worst from its effects. Second, as the head of the United Nations, I have prioritized climate change because no country can meet this challenge alone. Climate change carries no passport; emissions released anywhere contribute to the problem everywhere. It is a threat to lives and livelihoods everywhere. Economic stability and the security of nations are under threat. Only through the United Nations can we respond collectively to this quintessentially global issue. The negotiation process has been slow and cumbersome. But we are seeing results. In response to the UN’s call, more than 166 countries, which collectively account for more than 90 per cent of emissions, have now submitted national climate plans with targets. If successfully implemented, these national plans bend the emissions curve down to a projected global temperature rise of approximately three degrees Celsius by the end of the century. This is significant progress. But it is still not enough. The challenge now is to move much further and faster to reduce global emissions so we can keep global temperature rise to below two degrees Celsius. At the same time, we must support countries to adapt to the inevitable consequences that are already upon us. The sooner we act, the greater the benefits for all: increased stability and security; stronger, more sustainable economic growth; enhanced resilience to shocks; cleaner air and water; improved health. We will not get there overnight. The climate change conference in Paris is not the end point. It must mark the floor, not the ceiling of our ambition. It must be the turning point towards a low-emission, climate-resilient future. Around the world, momentum is building. Cities, businesses and investors, faith leaders and citizens are acting to reduce emissions and build resilience. The responsibility now rests with Governments to conclude a meaningful, binding agreement in Paris that provides clear rules of the road for strengthening global ambition. For this, negotiators need clear guidance from the top. I believe this is forthcoming. The leaders of the G20, who met earlier this month in Antalya, Turkey, showed strong commitment to climate action. And more than 120 Heads of State and Government have confirmed their participation in Paris, despite heightened security concerns in the wake of the terrorist attacks. I see four essential elements for Paris to be a success: durability, flexibility, solidarity and credibility. First, durability. Paris must provide a long-term vision consistent with a below two degrees trajectory, and send a clear signal to markets that the low-carbon transformation of the global economy is inevitable, beneficial and already under way. Second, the agreement must provide flexibility so it does not need to be continually renegotiated. It must be able to accommodate changes in the global economy and strike a balance between the leadership role of developed countries and the increasing responsibilities of developing countries. Third, the agreement must demonstrate solidarity, including through financing and technology transfer for developing countries. Developed countries must keep their pledge to provide $100 billion a year by 2020 for adaptation and mitigation alike. Fourth, an agreement must demonstrate credibility in responding to rapidly escalating climate impacts. It must include regular five year cycles for governments to assess and strengthen their national climate plans in line with what science demands. Paris must also include transparent and robust mechanisms for measuring, monitoring and reporting progress. The UN stands fully ready to support countries in implementing such an agreement. A meaningful climate agreement in Paris will build a better today – and tomorrow. It will help us end poverty. Clean our air and protect our oceans. Improve public health. Create new jobs and catalyze green innovations. It will accelerate progress towards all of the Sustainable Development Goals. That is why I care so deeply about climate change. My message to world leaders is clear: success in Paris depends on you. Now is the time for

Origen: BuenosAiresHerald.com

Esta es la primera repercusión internacional negativa de la contribución de la Argentina, que fue presentada formalmente ante las Naciones Unidas el 1° de octubre. El plan contempla una reducción de 15 por ciento de las emisiones en un escenario llamado “business as usual” o “habitual”, y toma como línea de base el año 2005. Pero CAT indica que esas estimaciones están “exageradas”, por lo cual esas metas estarían prácticamente cumplidas a la fecha.

Origen:  – Climate Action Tracker

Lograr una merma en la emisión de CO2 en 2030 del 15% sobre una emisión teórica respecto de un escenario tendencial “Business as usual” (BAU), basado en supuestos ficcionales, como siempre. También proponen una reducción condicional del 30%, pero sujeta a ayudas globales.

“Desde el año 2003 la Argentina ha adoptado un modelo económico que ha permitido articular virtuosamente el crecimiento económico y la inclusión social. Con un Estado activo en la promoción del desarrollo económico, en el fomento y la creación de puestos de trabajo y en la distribución del ingreso, la mayoría de los indicadores sociales han demostrado una evolución positiva. La prioridad de la República Argentina es continuar la senda de crecimiento con inclusión social que le permita incrementar el bienestar de todos los sectores de la población, en particular de los más vulnerables”
Y, ante una realidad que indica que hoy se quema un 35% más de combustibles que en 2003 para generar electricidad, que no se recurrió a energías renovables y que existe derroche en el uso de energéticos por tarifas políticas, en el documento el Gobierno señala: “En el sector energético se definieron dos ejes centrales: la diversificación de la matriz energética y la promoción del uso racional y eficiente de la energía.”

Origen: Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable

If the plan is implemented, coal’s share of electric generation in the US will fall to 27% by 2030, slightly less than the original proposal which estimated it would account for 30%, Environmental Protection Agency chief Gina McCarthy told reporters yesterday.Coal accounted for 39% of electricity in 2014, according to the Department of Energy.Natural gas’ 30% share of US electricity generation would remain largely the same in 2030 while renewable energy would account for 28%, up from the 22% initially envisioned in the proposed rule.The final rule avoids what the White House called an “early rush to gas” away from coal and encouraged earlier adoption by states of renewable power.It will reward states that invest in energy-efficiency projects in low-income communities in 2020 and 2021.

vía  The Malaysian Insider.