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Laboreo del suelo

El suelo es el principal reservorio de Carbono (C). Es tal su magnitud que resulta más de dos veces del C existente en la vegetación o en la atmósfera.

Con la agricultura tradicional, como consecuencia del laboreo del suelo, aproximadamente el 50 por ciento de la Materia Orgánica (MO), que es la que contiene al C, se ha perdido en un período de 50 a 100 años. El desafío es revertir esta situación aprovechando este potencial de almacenamiento perdido de C del suelo.

Afortunadamente la práctica de la Siembra Directa (SD), que en la Argentina es de masiva aplicación, está logrando este objetivo.

Se evaluaron los suelos pampeanos del Sur de la Provincia de Córdoba, Sur de Santa Fe, Noreste de La Pampa y Buenos Aires.

Los resultados alcanzados indican que bajo SD se produjo un incremento del C del suelo, en promedio, de 2,78 Tn /ha respecto a labranza convencional.

El período de secuestro de C bajo SD ocurre principalmente entre 4 y 9 años de iniciada la SD con incremento medio de 460 kg C ha/año,”

“La capacidad total de secuestro de C estimada para la región es de 74 Mt C. Esta cantidad de C es equivalente a la que es emitida por consumo de combustibles fósiles en Argentina en un período de dos años, 40 Mt C /año. (H Steinbach y R. Alvarez. FA UBA 2005)

El aumento del C orgánico del suelo, además de los citados beneficios climáticos, mejora la productividad de las cosechas, la calidad del agua, del aire, y del suelo, reduciendo la erosión.

Si esta práctica se impusiera, siquiera en parte de las 1.950 millones de ha de las tierras arables bajo cosecha permanente en el mundo, el impacto en el secuestro de C sería determinante y consecuentemente en alcanzar los objetivos del Acuerdo de París: ponerle limite al aumento de la temperatura global.

Uso de combustible

El hecho de suprimir todas las labores que implican remoción de suelo, hace que la necesidad de combustible se reduzca notablemente.

Para Entre Ríos se estimó una disminución del 59 por ciento en el consumo de gasoil por hectárea cuando se produce bajo el sistema de SD respecto a la convencional: de 58 lt/ha en agricultura convencional a 24 lt/ha en siembra directa. Otras determinaciones indican una disminución de hasta 78 por ciento.

Con este menor consumo, del orden de 34 litros por hectárea sembrada, y considerando que en Argentina se cultivan 22 millones de ha. en SD, la disminución en consumo de combustible fósil, es del orden de 884 millones de litros por año.

Nuestro compromiso y desafío es reducir el daño ambiental de la agricultura, de cuya actividad es absolutamente imposible prescindir, produciendo con eficiencia y con el menor impacto posible, tratando de sostener los servicios ecológicos del medio ambiente.

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