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Los centros climáticos mundiales determinan el inicio del Niño cuando las aguas superficiales del Océano Pacífico ecuatorial se calientan, superando determinados umbrales. Si bien desde marzo de 2014 se ha observado un calentamiento anómalo del Pacífico, no ha sido sostenido ni lo suficientemente grande todavía como para que se lo considere como un Niño. Sin embargo, este débil calentamiento fue capaz de influir en el clima de varias regiones del mundo y en especial de la Argentina.

Por ejemplo, entre octubre y diciembre de 2014, las lluvias fueron anómalamente más abundantes que lo normal en zonas del este del país que históricamente son influenciadas por el fenómeno del Niño, como se distingue al comparar los dos mapas. Estudios realizados en el CIMA-DCAO muestran que las lluvias de primavera -en particular en el Nordeste- pueden intensificarse en años “Neutros” (es decir, en los que no se produce ni el Niño ni la Niña) debido a débiles calentamientos del Pacífico ecuatorial pero también debido a enfriamientos anómalos del Pacífico Sur. Las temperaturas de la superficie del mar de octubre-noviembre-diciembre de 2014 fueron levemente más cálidas en el Pacífico ecuatorial pero también más frías en el Pacífico central sur.

También son evidentes las condiciones anómalamente más frías en el Atlántico ecuatorial y más cálidas en el Atlántico sur. Otros estudios han mostrado que esta configuración puede inducir una mayor cantidad de lluvia en el este del país, en especial durante el verano. Es decir, las condiciones de varias zonas oceánicas pueden influir en las lluvias de Argentina, inclusive en años Neutros.

Por otra parte, estudios de cambio climático muestran que el patrón combinado de anomalías de temperatura superficial de diferentes sectores oceánicos similar al observado actualmente tendería a ser más frecuente en un contexto de calentamiento global y contribuiría al aumento de las lluvias proyectado a futuro en el este del país.

Los últimos informes provistos por los centros climáticos mundiales indican la continuación de las condiciones neutras en el Pacífico ecuatorial, con una chance de no más del 60% de que un Niño se desarrolle durante este verano. Si bien la probabilidad es relativamente alta, hay cierto escepticismo de que esto ocurra ya que no hay indicios de cambios en la atmósfera del Pacífico ecuatorial que acompañen el débil calentamiento oceánico.

En lo que se refiere a Argentina, es bueno preguntarse si en los próximos meses persistirán o no las condiciones anómalas detectadas en la temperatura de los océanos Pacífico y Atlántico. Aunque existen pronósticos climáticos que indican que estas condiciones continuarían hasta el otoño, desafortunadamente, la cantidad y calidad de pronósticos climáticos disponibles actualmente no son lo suficientemente buenas como para contestar esta pregunta con cierto grado de confiabilidad. Por el equipo de clima de Nex Ciencia

vía La lluvia y un Niño dudoso.

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