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via outlookseries.com Según Frank Mitloehner, autor del documento y experto en calidad del aire, “culpar a las vacas y a los cerdos no es sólo científicamente inexacto, sino que distrae a la sociedad y evita la puesta en marcha de medidas efectivas para la solución global del cambio climático”. Mitloehner apuntó que esta idea estaba profundamente arraigada en los esfuerzos para frenar el cambio climático a través de campañas públicas como Meatless Monday o Less Meat = Less Heat. El transporte supone aproximadamente un 26 por ciento de los gases de efecto invernadero en Estados Unidos, mientras que la producción ganadera no supera el 3 por ciento.a confusión sobre el papel de la carne y los productos lácteos en el cambio climático surge a partir del informe Livestock´s Long Shadow, presentado en las Naciones Unidas en el año 2006. Este documento consideraba que la producción de este tipo de bienes era responsable del 18 por ciento de las emisiones.

Es un gran tema para todo el mundo, ya que la demanda global de proteínas animales se duplicará hacia 2050. El aumento provendrá del incremento de la población mundial (que pasará de 6.000 a 9.300 millones en ese lapso) y del alza de los ingresos de China e India, que irán a una occidentalización del estilo de vida, incluida la dieta.La cuestión es cómo aumentar la oferta de estas proteínas y, a la vez, minimizar los impactos ambientales.”

Ignorancia y novelería

“Muy poca gente leyó el informe total de la FAO, que tiene 400 páginas, pero aseguro que todo el mundo leyó el resumen ejecutivo, y particularmente todos leyeron la frase que dice que el rodeo animal produce 18% del total de los gases de efecto invernadero, y que eso es más de lo que produce el transporte. El Movimiento Lunes sin Carne (Meatless Monday Movement), adoptado como política oficial por la ciudad de San Francisco, proviene de la lectura de esa frase. En todo EEUU, en supermercados, en universidades, en donde uno vaya, hay letreros que dicen: ‘Elija cuidadosamente su comida. La carne produce más gases invernadero que el transporte’.

Estudiamos el impacto en California y en todo EEUU, abarcando a todos los animales: bovinos, ovinos, cerdos, hasta las aves. Concluimos que la emisión total –no sólo de metano– de gases de efecto invernadero de los animales era de 3% del total. Estas cifras fueron avaladas por la EPA (Environmental Protection Agency). En California, el ganado vacuno representaba entre 1 y 1,5% del total. De modo que si todo el mundo en EEUU deja de comer carne un día por semana, y eso implicara la reducción de la producción en cifras similares, el impacto en la emisión de gases sería la 7ª parte de 1% del total. Prácticamente nada. El problema es grave, porque este diagnóstico errado conduce a errores. La gente puede creer que, si come menos carne, no hay que preocuparse por las emisiones del transporte. En un muy famoso programa de TV se dijo: ‘Si conduces un Toyota Prius, el auto más ‘limpio’ en cuanto a la emisión de gases, y comes una hamburguesa por semana es igual que si manejas un Hammer’. Lo malo es que el que maneja un Prius cree que no tiene ventajas y el que maneja un Hammer dice: ‘Mi auto es igual al Prius, la única diferencia es la hamburguesa’.”

Manzanas y naranjas

“La FAO llegó a una conclusión errónea cuando analizó las emisiones del rodeo. Observó todas las emisiones a lo largo de la cadena de producción: cuánto se emitía en la extracción y aplicación de fertilizantes, cuánto en la siembra de los cultivos, en las aplicaciones, la cosecha, en la dosificación de los animales, en la bosta. Todos los aspectos de la producción ganadera, los directos y los indirectos, incluido el transporte de los animales al frigorífico, toda la cadena. Pero para estimar el transporte no hicieron eso. Midieron lo que se quema de combustible, no lo que se emite al construir los autos, barcos, trenes y aviones, la extracción de petróleo en Arabia Saudita, el transporte, la refinación en EEUU. Compararon manzanas con naranjas. Para comparar ganadería con transporte hay que usar la misma metodología, de otra forma el resultado es equivocado.

Otro error es considerar que 18%, que es un número global, se aplica a cada país en la misma proporción. El principal problema en esta materia en América Latina es la deforestación: los árboles pueden reducir el carbono, capturarlo. Si se saca un árbol para poner ganado, se quita un sumidero y se pone un emisor de gases. Pero la deforestación no ocurre en EEUU, ni en Europa ni en Uruguay. Sí en Paraguay y Brasil. El problema para ustedes es que en EEUU no se reconoce la diferencia entre Paraguay y Uruguay.”

Eficiencia y emisión

“La clave para reducir las emisiones es la eficiencia, sea en sistemas intensivos o extensivos –subrayó Mitloehner–. Los países desarrollados son muy eficientes en la producción ganadera, no así los subdesarrollados. Remarcar la diferencia: ustedes son eficientes, tienen buen forraje, buena genética animal –con ganados de calidad–, clima moderado, sin estrés calórico ni frío extremo. En Paraguay, cuando llega el verano, con 40 o 45º, el forraje desaparece.”

Walmart y Nueva Zelanda

“Hay un gran riesgo en la indefinición de estos temas. Hace pocos días, Walmart, la mayor cadena de supermercados de EEUU y del mundo, le preguntó a la industria láctea cuál es la huella de carbono en un galón de leche y le contestaron: ‘No lo sabemos’. Y Walmart dijo: ‘Bueno, más vale que vayan sabiendo, de otra forma le voy a comprar leche a NZ’. Los neozelandeses gastaron millones de dólares investigando la huella de carbono de la ganadería, son los que más saben del asunto.”

Extensividad y especialización

 Nicho con la producción extensiva de carne, sin hormonas, sin agregados químicos. Hay un importante mercado para este tipo de carne a pasto, en EEUU, Europa, gente que no quiere carne de ganado estabulado.Hay también desventajas: un novillo en EEUU se faena con 14 meses de edad, llega más temprano al peso de faena, porque en la última etapa de su vida 90% de su alimentación es concentrado. Otra desventaja de la producción a pasto es la mayor emisión de gases, por la mayor ingesta de fibra. La ventaja es que el suelo es el mayor secuestrador de carbono. Al poner un animal sobre el suelo aumentamos la actividad microbiana, lo que incrementa la captura de carbono. El problema es el sobrestock, pero, si la dotación es la correcta, las plantas y la bosta interactúan favorablemente en el suelo.Tienen que identificar muy precisamente su especialización. Es importante que enfaticen algunos rasgos propios. La trazabilidad es muy importante en el comercio, pero el consumidor no lo considera especial. Quiere saber que el animal fue feliz mientras vivió. En Europa aman saber eso. Es muy importante el hecho de que la mayoría de sus ranchs sean propiedad de familias que cuidan el ganado. Es una historia diferente de un feedlot, donde hay miles de vacas propiedad de una empresa.

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